César sintió que sus chistes se pasaron de la raya. “Yo quiero a Federico. El humor es nunca tener que pedir perdón, pero si lastimé a Carmen, me disculpo", se despidió César. “Creo que desde ese lugar, y como lo preparaste toda la semana, ni ahí siento que lastimaste alguien. Lo hiciste bárbaro", lo tranquilizó Barbieri.
César sintió que sus chistes se pasaron de la raya. “Yo quiero a Federico. El humor es nunca tener que pedir perdón, pero si lastimé a Carmen, me disculpo", se despidió César. “Creo que desde ese lugar, y como lo preparaste toda la semana, ni ahí siento que lastimaste alguien. Lo hiciste bárbaro", lo tranquilizó Barbieri.